El futuro de los estándares abiertos y la importancia de ODF

El futuro de los estándares abiertos y la importancia de ODF

por Italo Vignoli

Los estándares abiertos no suelen ocupar titulares. En cambio, trabajan silenciosamente en segundo plano para definir cómo se crea, comparte y almacena la información. Sin embargo, a medida que los ecosistemas digitales se vuelven más complejos y centralizados, los estándares abiertos adquieren una importancia cada vez mayor.

Uno de los mejores ejemplos es el Formato de Documento Abierto (ODF), el formato nativo de los documentos de LibreOffice.

Estándares abiertos en el mundo digital en evolución

El entorno digital actual se caracteriza por ciertas tendencias, como las plataformas en la nube, el software por suscripción, las herramientas basadas en inteligencia artificial y los ecosistemas fuertemente integrados. Si bien estas herramientas son potentes, también incrementan el efecto de dependencia impuesto por las grandes empresas tecnológicas.

Los estándares abiertos actúan como un contrapeso. Proporcionan reglas compartidas que cualquiera puede implementar para mantener la interoperabilidad de los sistemas y el control por parte de los usuarios. Cuando un formato es abierto, ninguna empresa puede decidir de forma unilateral cómo se almacena la información o quién puede acceder a ella.

Con volúmenes de datos en constante crecimiento y documentos que se transforman en archivos digitales de largo plazo, esta independencia se vuelve crítica.

ODF fue diseñado con un objetivo simple: permitir a los usuarios leer y editar documentos en cualquier plataforma, con cualquier software y en cualquier momento. Este objetivo sigue siendo plenamente válido hoy en día.

Dado que ODF está especificado y estandarizado de forma abierta, permite la coexistencia de múltiples herramientas. LibreOffice y otros editores pueden trabajar con los mismos archivos. Incluso el software propietario puede admitir ODF sin enfrentar barreras legales.

De cara al futuro, este aspecto es más importante que nunca. Hoy los documentos no son solo archivos en un escritorio: son insumos para flujos de trabajo automatizados, archivos de documentos públicos y fuentes para análisis mediante herramientas de inteligencia artificial. Los formatos abiertos permiten estos usos sin restricciones.

Gobierno, política y acceso a largo plazo

El futuro de ODF parece especialmente sólido en el sector público.

Los gobiernos son responsables de documentos que deben permanecer accesibles durante décadas. El uso de formatos propietarios conlleva riesgos en este contexto: las empresas cambian de estrategia, los productos se retiran del mercado (como ocurrió con Windows 10) y las licencias evolucionan. Los estándares abiertos reducen este riesgo.

Dado que la soberanía digital y la transparencia son prioridades políticas, ODF está perfectamente alineado con estos objetivos, ya que permite a las instituciones públicas elegir su software con libertad y mantener un acceso coherente a todos los datos.

ODF en la era de la computación en la nube y la inteligencia artificial

Contrario a la creencia popular, los formatos de documentos estándar y abiertos siguen siendo altamente relevantes en la era de la computación en la nube y la inteligencia artificial.

Las plataformas en la nube almacenan los documentos en el formato elegido por el usuario. Si el formato es abierto, los usuarios pueden mover, analizar, editar y reutilizar los datos entre distintos sistemas. La estructura basada en XML de los archivos ODF facilita el procesamiento de documentos a nivel de desarrollo, un aspecto clave para la automatización y los flujos de trabajo basados en IA.

Dado que las herramientas de inteligencia artificial dependen en gran medida de documentos existentes para entrenamiento, generación de resúmenes y apoyo a la toma de decisiones, los formatos transparentes ofrecen una ventaja práctica, además de una ventaja filosófica.

Desafíos futuros

Los estándares abiertos no están exentos de desafíos. Requieren una gobernanza continua (responsabilidad del Comité Técnico de ODF), una implementación consistente entre las herramientas (lo cual es insuficiente debido a las estrategias del software propietario y de núcleo abierto, que empujan a los usuarios hacia formatos propietarios en contra de sus propios intereses) y una adopción amplia (que aún no se ha logrado por la misma razón). Los usuarios suelen preferir las opciones predeterminadas, que a menudo son propietarias, por comodidad y falta de conocimientos técnicos.

El futuro de ODF, y de los estándares abiertos en general, depende del apoyo continuo de instituciones, desarrolladores y usuarios que valoren la apertura, incluso cuando esta es menos visible.

Por qué el futuro favorece a los estándares abiertos

La tendencia a largo plazo es clara. A medida que los sistemas digitales se vuelven más potentes, el costo de la dependencia tecnológica crece con ellos. Los estándares abiertos ofrecen una forma de compartir innovación sin renunciar al control.

ODF puede no ser llamativo, pero representa una idea duradera: que los documentos pertenecen a las personas que los crean, y no al software que utilizan. En el futuro de los estándares abiertos, esta idea será más importante que nunca.

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Colaboro de manera voluntaria con The Document Foundation desde el año 2011, me ocupo de mantener el sitio en español, de este blog y también de canalizar las consultas de usuarios a los canales apropiados. Soy, además, uno de los administradores del grupo hispano en Matrix (libreoffice_es:matrix.cuates.net) y en Telegram (https://t.me/libreoffice_es).
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